Una característica muy valorable en cualquier persona y/o trabajador es la empatía.

¿Qué entendemos por empatía? Básicamente es “saber ponerte en el lugar de los demás”. Hasta hace poco tiempo pensaba que solo abarcaba este aspecto, pero va mucho más allá.

Tras leer el interesante libro de Luis Moya Albiol, “La empatía en la empresa“, he descubierto todos los ámbitos que abarca y lo necesaria que es dentro de las organizaciones para que tanto empresas como personas puedan prosperar. Y como no, imprescindible para lograr la felicidad en la vida.

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Dentro del entorno laboral la empatía va mucho más allá de ponerte en el lugar de los demás, es saber comprender como piensan y cuales son sus sentimientos, y actuar en base a ello. Algo que me ha llamado bastante la atención es que las mujeres somos más empáticas, debido tanto a factores biológicos (nuestras hormonas han estado menos expuestas a la testosterona durante la gestación) como a factores socioculturales: desde pequeñas se nos “educa” para cuidar a otros (hijos, mayores, etc) y se nos permite en mayor medida que a los hombres expresar nuestras emociones en público. De ahí me vienen a la mente expresiones como “los niños no lloran”, o decirle a un niño que por llorar “parece una nenaza”… Y aunque parecen bobadas afectan al subconsciente de la persona más de los que nos pensamos. Educad a vuestros hijos/as en la libertad de expresar sus emociones y sentimientos, para que de mayores lleguen a ser personas con una alta capacidad empática hacía los demás.

Otro aspecto que me ha llamado la atención relacionado con la empatía es que existen determinadas personas que se comportan de manera amable y cercana cuando estamos solos, pero cambian su actitud cuando hay otros compañeros delante (esto es aplicable tanto a empresas como a centros educativos). ¿A qué se deben estos cambios de actitud? A la aceptación del grupo: si detectamos que alguien no es de agrado del grupo y los demás no muestran mucho aprecio hacía esta persona, cuando estemos a solas le trataremos bien pero delante de otros no, por el simple hecho de sentirnos aceptados y queridos por nuestros semejantes. Las personas con alto grado de empatía no practican estos comportamientos, sino que anteponen los sentimientos del resto a su aceptación por el grupo, lo que les hace ser menos egoístas y serán valorados como mejores personas.

Dentro de las organizaciones es muy importante contar con lideres empáticos: ellos harán a su vez que fomenten las relaciones positivas entre los demás miembros, generando un buen clima laboral dentro de la empresa. Meditarlo un momento, pensad en un jefe déspota, tirano, que no se preocupa por los suyos, o un superior amable, que busca el bienestar de los suyos y de la empresa, que sabe que logrando ese bienestar en los demás lograra el suyo propio. ¿Con cuál preferiríais trabajar? Pues todos conocemos la respuesta, a la vez que imaginamos el ambiente laboral que se detectará ante una u otra situación y en cual nos sentiremos más a gusto y cómodos trabajando.

Algo que también considero importarte destacar es la importancia de la empatía en personas que trabajan de cara al público, que acostumbran a hablar ante los demás. La mejor forma de atraer la atención del receptor de un mensaje es poniéndonos en su piel, averiguando que piensa y que siente. De esta manera lograremos enfocar el mensaje de una u otra manera para captar su atención y lograr convencerlo con lo que queremos transmitir. Por este motivo, por ejemplo, un gran comercial ha de tener empatía: tiene que ser un maestro de las comunicaciones y relaciones con los demás para lograr el mayor número de clientes y ventas posibles. Por ello siempre he renegado de las afirmaciones como “cualquiera vale para estar de cara al público”, o “cualquiera puede ser comercial”. Estas personas han de poseer una serie de cualidades (principalmente empatía) que no tiene todo el mundo y que no son “aprendibles”, sino innatas a la persona o a la educación recibida.

Cada día estoy mas convencida de que para lograr el éxito dentro de una organización es fundamental usar correctamente la “Inteligencia emocional.” Hablando de la empatía, y sobre todo mientras disfrutaba de la lectura de este libro, me he acordado del gran “Daniel Goleman”, conocido como el padre de la “Inteligencia emocional” y de lo relacionados que están ambos conceptos. Es más, creo firmemente que el éxito de saber manejar correctamente la inteligencia emocional radica en la empatía, y viceversa.

En su teoría, Goleman propuso cinco dimensiones del constructo de la inteligencia emocional. Los tres primeros se clasifican como intrapersonales (conocer y comprender nuestras emociones) y, los dos últimos, como interpersonales (conocer y comprender las emociones de los demás).

Intrapersonales:

Conocer las propias emociones. El conocimiento de uno mismo, el reconocimiento de un sentimiento cuando ocurre, es la piedra angular de la inteligencia emocional. La capacidad de control de los sentimientos en cada momento se cree que es crucial para la autocomprensión. Para que te entiendan los demás, primero has de entenderte a ti mismo, has de conocer y comprender tus emociones y sentimientos.

Gestionar las propias emociones. Manejar los sentimientos de forma que sean apropiados es una capacidad que se construye sobre el conocimiento de uno mismo. Las personas con bajos niveles en esta capacidad son proclives a sentimientos de ansiedad, mientras que aquellos que tienen niveles altos son más resistentes a los contratiempos y trastornos de la vida. En relación con la anterior, primero has de conocer lo que sientes y tus emociones para saber gestionarlos correctamente.

Motivarse a uno mismo. Guiar las emociones en pos de una meta es fundamental para la propia motivación y para la creatividad. Las personas que tienen esta capacidad más desarrollada son más productivas y efectivas en todo aquello que emprendan. Siempre hay que tener logros y objetivos en la vida, conocer que nos motiva y luchar por ello. Un ejemplo muy simple: dejar de fumar. ¿Por qué quiero dejarlo? ¿Que motivaciones tengo? Y sobre todo ¿Que voy a lograr con ello?. Hay que tener siempre las motivaciones muy claras porque son lo que harán que fracasemos o no en nuestros propósitos, somos los primeros que hemos de creer que somos capaces de lograrlo.

Interpersonales:

Reconocer las emociones en los demás. La empatía es la “habilidad personal” básica. Las personas que tienen empatía captan mejor las sutiles señales sociales que indican lo que otros necesitan o quieren. Esta destreza les hace idóneos para profesiones como enfermería o trabajo social. Si aún no estábamos convencidos de la enorme relación entre la Inteligencia emocional y la empatía, aquí tenemos la respuesta.

Manejar las relaciones. La pericia en las relaciones sociales es, en gran parte, la capacidad de manejar las emociones de los demás. Las personas que sobresalen en esta capacidad cumplen bien en tareas que dependan de una fluida interacción con los demás. Si eres capaz de entender y comprender por qué una persona es y se comparta de una u otra manera, sabrás manejar la relación con ella y a la vez como comportarte ante ella.

Las personas con un nivel alto de inteligencia emocional se caracterizan por ser socialmente desenvueltas, extrovertidas y alegres. Son comprensivas y cuidadosas en sus relaciones. Se sienten cómodos con ellos mismos, con los demás y con el ambiente social en el que viven.

Un buen manejo de la  inteligencia emocional hace que seamos más humanos, más empáticos. Y a la vez seremos más exitosos y mas felices en la vida.

¿Habéis notado la enorme relación que existe entre ser una persona empática y saber manejar la inteligencia emocional? Ambas son necesarias y complementarias; es mas, creo que la una sin la otra no tienen cabida y que ambas son imprescindibles para lograr el éxito tanto en la vida como en en nuestra carrera profesional. De nada sirve ser el mejor realizando un trabajo si luego no sabemos relacionarnos, las organizaciones necesitan personas con empatía para lograr el éxito empresarial.

Si queréis aprender mas sobre “La empatía dentro de la empresa” os recomiendo leer libro de Luis Moya Albiol , “La empatía en la empresa”

A parte de lo comentado hasta ahora y la enorme relación que encuentro con la Inteligencia emocional, incluye ejercicios que nos ayudan a mejorar y potenciar nuestra empatía, fomentando con ella nuestro éxito profesional y personal.

Empatía

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